El rapero estadounidense Lil Wayne, ganador de varios premios Grammy, ingresó en una prisión de Nueva York, tras ser condenado a un año de cárcel por posesión ilegal de armas en el 2009.
Dwayne Carter, verdadero nombre del artista, acudió a los tribunales de Nueva York con la cabeza cubierta por una capucha y un gorro gris y, una vez ante el juez, se negó a decir algo antes de conocer la pena impuesta.
“Te queremos”, “mantén la cabeza alta”, fueron algunas de las frases que gritaron sus allegados, según detalla la web del New York Post.
Sin embargo, el artista podría salir en ocho meses, si demuestra una buena conducta en el centro penitenciario de Rikers Island, en Nueva York, donde planea seguir componiendo.
El intérprete de “Tha block is Hot” se declaró culpable del delito de posesión ilegal de armas en octubre de 2009, con lo que evitó que la pena de cárcel fuera superior.





